martes, 4 de mayo de 2010

1º de Bachillerato

El jueves 29 de abril me enfrenté a los alumnos de 1º de Bachillerato. Treinta y cinco chicos y chicas de 16 y 17 años. ¡¡Lo que significa que yo solo les llevo 6 años!! Este era mi mayor miedo cuando me dijeron que tenía que darles clase. Pensé en mí cuando tenía su edad y una profesora nueva y joven era el blanco perfecto para todo tipo de burlas, comentarios, risas. En fin, no sabía qué iba a pasar.

El tema era la Guerra Fría. A mí me parece muy interesante, ahora bien, comprendo que a las 8:30 de la mañana puede resultar un poco aburrida. Aún así, no sé si porque soy nueva o porque estaban muy dormidos, se portaron estupendamente. Participaron todo lo que se puede participar a esas horas de la mañana y me escucharon con atención. La tentación de hablar con el compañero o de desconectar es muy fuerte y creo que supieron controlarla bastante bien.

Al principio estaba muy nerviosa, creo que se me notó, pero como me encanta hacer teatro disimulé todo lo que pude. Siempre he pensado que un buen profesor tiene que ser un buen actor, así que no sólo expuse mi lección sino que practiqué mis escasas dotes como actriz.

jueves, 29 de abril de 2010

Dos semanas de prácticas

Después de dos semanas en el cole tengo muchas cosas que contar. Primero las curiosidades. Ayer tuvimos 'el simulacro'. Llevábamos esperando este momento una semana y por fin llegó. Me encontraba en la sala de profesores cuando empezó a sonar un ruido fortísimo y tan agudo que todos botamos en la sillas. A continuación, me entró la risa. Nadie sabía lo que tenía que hacer. Hasta que descubrimos que se trataba de una alarma de bomba pasaron treinta segundos. En este caso hay que abrir todas las ventanas, otros treinta segundos. Después empezamos a andar hacia la salida, sin rumbo y preguntando a quien nos encontrábamos qué teníamos que hacer. Salimos a la calle sin dirección. Los alumnos todavía no habían empezado a bajar de las clases. Pudimos tardar, más o menos, cinco minutos. La verdad es que lo podríamos haber hecho mejor.

Los alumnos encantados porque nos estábamos perdiendo clase. Pedían a gritos que la semana que viene practicáramos la alarma de incendios, que requiere otro procedimiento. En fin, en el colegio todos los días pasa algo.